no recordaba extrañar ni sentirme mal por algo así,
hace mucho...
No sé exactamente bajo qué suspenso vivirá tu mente en aquella burbuja...
No sé si querrás continuar el camino conmigo luego de nacer de ella.
Ahora me encuentro confundida, angustiada, escribiendo para apaciguar mis lagrimas,
me ha hecho odiarte el tener que contener tu cuartada
ante tu no presencia.
Te preguntaras el por qué de esto, ni yo lo entiendo,
puede ser porque he tenido que mentir por ti,
debe ser ante la incomprensión de uno de tus amigos a quien preferí omitir detalles de tu partida.
Perdí el apetito y de apoco siento que estoy perdiéndote.
Tendré que culpar nuevamente a mi paranoia por este sentir amargo,
sin embargo a mi instinto le guardo respeto
"Hay que estar a alerta querida..."
Vivencio el malestar surgido, tal vez, por estar repasando tus arrepentimientos.
¿Me dirás al volver que nunca la dejaste de amar?
¿Qué me dirás?
"Reconsiderar el dejar ir..."
"Aprender a estar sin todo lo que te involucra..."
¿Seras sincero?
Creo que conformarías mis dudas con esa gentileza,
independientemente cual sea el desenlace que quieras darnos.
Esa sería una conveniente conclusión, por lo menos la menos masoquista.
Para consejo del lector, resulta insano tener a disposición de una vista curiosa la correspondencia de una relación considerada "importante" para quien, actualmente, ocupa el puesto de siguiente "relación/pareja".
No hay que alimentar la sombra. No hay que dejar que nos arrastre con sigo.
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